La literatura en el Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia

Cuando todo quedó bajo la oscura y fría sombra de la peor noche en la historia argentina, infinidades de patios y descampados se poblaron de hoyos para enterrar libros y revistas. Algunos no llegaron a proteger sus lecturas y esos materiales fueron encontrados por las fuerzas represoras en los allanamientos que realizaban a las casas de lectores “sospechosos”. Esos libros, en manos de los hombres vestidos de verde triste, fueron pruebas suficientes para que entendieran que sus lectores eran culpables de querer una libertad que no estaba permitida. Pero la resistencia surgió en todas partes, así se agudizó el ingenio para esconder a los ojos represores aquellos libros con los que tantos momentos íntimos y colectivos se habían compartido. Un caso particular, en la provincia de Córdoba, fue el ocultamiento de la biblioteca familiar que realizaron los Gerchunoff en su casa del barrio Parque Vélez Sarsfield de la capital provincial. (Buscar mi entrada sobre este tema en los posts de la Columna literaria DiViNa en este blog)

En septiembre del 2016, desde la carrera de Bibliotecología que se dicta en el Inescer “Dr. Angel Diego Márquez”, para conmemorar el Día del Bibliotecario, se invitó a Luis Gerchunoff, uno de los hijos de esa familia cordobesa, para que contara la historia. En el referido encuentro de bibliotecarios y estudiantes de Bibliotecología también se planteó que sería un acto de justicia y de real memoria retornar todos los libros que fueron retirados de la Biblioteca Municipal y Popular. Los presentes se manifestaron de acuerdo. Aún se espera, en el 2017, que los bibliotecarios, y quienes somos escritores (y lectores), podamos ver cómo regresan a sus estantes aquellos materiales que marcaron un hito en la vida de nuestro país.

A días del 41° aniversario del golpe militar de 1976, un ensayo para La Nación Ideas, Carlos Gamerro señaló cuatro formas que la literatura nacional había adoptado para narrar las circunstancias traumáticas de la dictadura militar: denuncia, elipsis, testimonio y desacralización. Hay todavía, no obstante, pocas novelas o relatos que asuman el enfoque de los represores o de aquellos que compartían la ideología encarnada por el gobierno de las juntas militares.

Para Federico Lorenz, escritor, historiador y director del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur, el abordaje del tema no pudo escapar a la matriz desde la cual se aprendió a leer esos años oscuros. “La literatura testimonial desplazó, en ocasiones, la ficción. Con el correr del tiempo, salir de ese abismo permitió que, en ondas expansivas, los escritores se abrieran a nuevos temas: la vida militante, el exilio, Malvinas… Mucho menos, aún, está incorporada la perspectiva de los perpetradores o las historias de los sectores sociales que se beneficiaron con la represión. La memoria como prisma y el paso de los años permiten explorar nuevas formas de escribir acerca de esos años, porque surgen miradas generacionales diferentes de las de quienes abrieron ese camino”, afirma.

Les dejo seis ficciones escritas a lo largo del tiempo sobre la dictadura militar iniciada en el país el 24 de marzo de 1976.

1982. Cambio de armas. Luisa Valenzuela (reeditado por Colihue en 2015) :“Es extraño cómo accedí al tema de la desmemoria cuando empecé a escribir el cuento ‘Cambio de armas’ en 1977, mientras el horror recién empezaba a traslucirse -dice la autora elegida para inaugurar la 43a Feria del Libro de Buenos Aires-. A medida que iba creciendo el personaje de la mujer atrapada en una situación marital engañosa e incomprensible, pensé que sería una novela. Con un antes de que ella cayera en esa trampa y un después, cuando logra zafar. Pero nunca pude completarla: me resultó demasiado fuerte, a tal punto que ni siquiera me animé a mostrarles el largo cuento a mis amigos por temor de ponerlos en peligro. Al año pude completar la serie de cuentos, y cuando volvió la democracia, y empezaron los juicios, supe lo acertado que había sido el argumento.”

1998. A veinte años luz, Elsa Osorio (reeditado por Colihue en 2014) : “Cuenta la búsqueda de identidad de una joven nacida en cautiverio y apropiada -indica la escritora-. Era ficción. Entonces sólo se conocían los casos de los nietos buscados por las Abuelas. En 1998 salió en España (nadie quiso editarla en la Argentina) y coincidió con la primera vez que una hija de desaparecidos, Paula Cortazza, buscó y encontró su origen. Escribir es salir de la inmovilidad, del lugar de víctima, crear, creer, provocar, contagiar.”Mientras se leía en veinte idiomas, la novela “desapareció” del país”, dijo Osorio.

2002. Dos veces junio. Martín Kohan, Sudamericana :“No fue mi interés por la política sino por la micropolítica lo que me llevó a escribir Dos veces junio -señala Kohan-. Y no fue la pregunta por el qué (qué era lo que había pasado), sino la pregunta por el cómo (cómo pudo pasar lo que pasó), lo que me impulsó y me orientó. Los realismos y los testimonios abarcaban perfectamente el modo de rendir cuenta de lo ocurrido.”

2008. Nudos, Patricia Ratto. Adriana Hidalgo : “En Tandil, donde nací, crecí y aún vivo, gran parte de la sociedad calló, miró para otro lado y tardó años en reconocer que en nuestra ciudad también había habido centros clandestinos de detención, torturadores y desaparecidos -afirma Ratto-. La novela se compone de historias fragmentarias que se van anudando en torno a tres ejes: la marginalidad, la represión y la guerra de Malvinas, y pone de relieve las cicatrices que estos males dejaron y cómo modificaron los cuerpos y los destinos de los personajes.”

2012. Una misma noche, Leopoldo Brizuela. Alfaguara: Un robo en un barrio de La Plata en 2010 desencadena en el narrador e investigador de Una misma noche el recuerdo de un episodio violento vivido en 1976. En ese entonces, Leonardo Bazán era un niño y comprendía apenas el significado de la presencia de las fuerzas policiales en su casa, la colaboración del padre con los oficiales y el silencio con el que la familia debía cubrir esa experiencia. “Últimamente imaginé un relato que contara esos diez minutos varias veces, nombrándonos cada vez con palabras diferentes. Porque basta que nos nombremos de manera distinta para que varíe todo el relato, y sobre todo, el juicio del lector. Para algunos seremos, claro, héroes. Para otros, cómplices”, le confiesa el protagonista a un amigo.

2013. Las voces de abajo, Pablo Melicchio. Simurg: Melicchio tenía 9 años cuando el fútbol argentino ganó su primera copa del mundo. “Festejé en la calle, entre la multitud, subido a caballito sobre la espalda de mi padre -recuerda el autor-. Esa pobre fotografía es todo mi recuerdo de ese mundial. Con el tiempo supe que se trató de un plan para ocultar los horrores cometidos. Años después, trabajando como psicólogo en una institución para personas con capacidades diferentes, observé que uno de los internados dejó de pronto de barrer y, mirando hacia el suelo, comenzó a hablar solo. ¿Y si se comunicaba con los desaparecidos? Con esa pregunta comencé a escribir la novela. Chiche, el personaje central, presenta por un lado un ‘retraso madurativo’ pero por otro posee un don que le permite escuchar a los desaparecidos, asesinados y enterrados en la granja donde trabaja. ¿Alguien creerá en su verdad?” En la novela, discapacidad y desaparición se articulan e intentan repararse mutuamente.

Además, el día sábado 25, en el Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos ex ESIM, ubicado en Avenida de los Trabajadores 5700, Faro de Punta Mogotes (Mar del Plata), se realizará la inauguración de la nueva señalización del ex Centro Clandestino de Detención ESIM a las 16 hrs, para luego llevar a cabo la presentación del foto-libro Rescatando Memorias, del colectivo Semáforo.

Esta entrada es para introducirlos e interesarlos en este tema tan controvertido que nos hirió como sociedad y marcó “defensores” de un “bando” y del otro. Hasta que no entendamos que tenemos que unirnos, nada cicatrizará.

¡Un beso y hasta la próxima!

Referencias: La Nación Ideas, Daniel Gigena, Revista Leemos, http://www.eldiariocba.com.ar

 

 

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3 pensamientos en “La literatura en el Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia

  1. Excelente columna, ojalá nunca más suceda…
    24 de marzo, Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia…
    Felicitaciones y hasta la próxima.
    Besos
    Cata

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