Jane Austen – Columna emitida en Nunca Es Tarde X5 Radio 91.3

Jane Austen (Steventon, 16 de diciembre de 1775 – Winchester, 18 de julio de 1817) fue una destacada novelista británica que vivió durante el período de la Regencia. La ironía que emplea para dotar de comicidad a sus novelas hace que Jane Austen sea considerada entre los «clásicos» de la novela inglesa, a la vez que su recepción va, incluso en la actualidad, más allá del interés académico, siendo sus obras leídas por un público más amplio.

Nació en la rectoría de Steventon (Hampshire). Su familia pertenecía a la burguesía agraria, contexto del que no salió y en el que sitúa todas sus obras, siempre en torno al matrimonio de su protagonista. La candidez de las obras de Austen, sin embargo, es meramente aparente, si bien puede interpretarse de varias maneras. Los círculos académicos siempre han considerado a Austen como una escritora conservadora, mientras que la crítica feminista más actual apunta que en su obra puede apreciarse una novelización del pensamiento de Mary Wollstonecraft (escritora y feminista acérrima) sobre la educación de la mujer. Wollstonecraft está considerada una de las precursoras de la filosofía feminista. Su temprana defensa de la igualdad y sus ataques al feminismo convencional y a la degradación de la mujer fueron la antesala de la aparición del movimiento feminista. Sus ideas filosóficas y sus conflictos personales han sido considerados como importantes influencias en posteriores obras de feministas. Una de sus hijas fue Mary Shelley, la autora de manuscritos feministas y de Frankestein.

El interés que la obra de Jane Austen sigue despertando hoy en día muestra la vigencia de su pensamiento y la influencia que ha tenido en la literatura posterior. Su vida también ha sido llevada al cine con la película Becoming Jane (2007).

En las seis novelas que Jane Austen escribió ella reivindica el rol de la mujer en la sociedad inglesa. En sus novelas, Jane Austen reclama el derecho de la mujer a decidir con quién y cuándo casarse. Sus heroínas han recibido una educación que va más allá del canto y el bordado: saben de literatura y política, y se indignan cuando l os hombres niegan a las mujeres la oportunidad de cultivarse. Aquí, las protagonistas no solo terminan casándose sino que lo hacen con un hombre responsable, sensato, que las ama y respeta. Además, Austen fue la primera escritora de masas que se atrevió a criticar explícitamente determinados comportamientos y hábitos masculinos de una sociedad que no le daba a la mujer los mismos derechos que a los hombres, pues era considerado que una mujer con conocimientos era una mujer peligrosa. En cierta forma, Jane Austen vivió adelantada a su época, buscando en todo momento luchar por su independencia, por el amor verdadero y no de conveniencia económica, que era la norma en esa Inglaterra de inicios del siglo XIX. Retando a las convenciones, Jane decidió satirizar a la novela romántica clásica, y junto con sus tramas fundamentalmente cómicas, alimentó ideales feministas, criticando realidades tales como la creencia de que las mujeres dependían del casamiento como la única forma de asegurarse una posición social y seguridad económica.

Quizás no vivió con la holgura deseada, pero esas ventas sirvieron para financiar sus otras obras, algo que en aquella época solo estaba alcance de muy pocos autores, y en una ínfima parte si se trataba de una mujer.

La mujer como protagonista

En todas sus novelas, el personaje central es alguna mujer que se destaca por su elevada percepción del mundo que la rodea. En algún punto u otro de la historia, las mujeres se encuentran con hombres de igual potencia que ellas, y no se sienten intimidadas por nada.

Sin embargo, todas estas mujeres son conscientes de que hay un hecho inminente que definirá sus vidas: el matrimonio. Para Austen, amor y matrimonio no son sinónimos; nos demuestra cómo esta decisión replantea toda la vida de una mujer, ya que tendrá consecuencias que deberán ser aceptadas. Parece que a las protagonistas se les planteara implícitamente una elección que tarde o temprano deberán realizar: casarse demasiado pronto y tener que conformarse con menos de lo que una mujer merece, o esperar demasiado a encontrar el verdadero amor y arriesgarse a no tener nadie con quien formar una familia. Lo que nos mantiene dando vuelta la página es el suspenso de no saber cual será finalmente el destino de nuestras heroínas.

Definitivamente, Austen desafió los modelos sociales impuestos y se decidió a romper el molde. Incluso, enamorándose ella misma de un hombre con el que finalmente no la dejaron casarse porque, según sus padres, no podría mantener económicamente al matrimonio.

Cronología de Jane Austen

Jane Austen nació el 16 de diciembre de 1775 en Steventon, Hampshire, Inglaterra, siendo la séptima hija del reverendo George Austen, el párroco anglicano de la localidad, y de su esposa Cassandra (cuyo apellido de soltera era Leigh).

En enero de 1805 murió su padre, dejando a su mujer y a sus hijas (que eran ya las únicas que permanecían en la casa) en situación de precariedad económica, pues sus ingresos habían venido de su posición de párroco, y una vez muerto, estos cesaron. Dependían económicamente de sus hermanos, y de la pequeña cantidad que Cassandra había heredado de su prometido.

En 1809 se mudaron a Chawton, cerca de Alton y Winchester, donde su hermano Edward podía albergarlas en una pequeña casa dentro de una de sus propiedades. Esta casa tenía la ventaja de estar en Hampshire, el mismo condado en que estaba la casa de su niñez. Una vez instaladas, Jane retomó sus actividades literarias revisando Sentido y sensibilidad, que fue aceptada por un editor en 1810 ó 1811, aunque la autora asumía los riesgos. Apareció el título de forma anónima, en octubre, con esta única anotación sobre su autoría: “By a Lady”.

Animada por el éxito, la autora lo intentó también con Orgullo y prejuicio, que vendió en noviembre de 1812, y se publicó en enero de 1813. Al mismo tiempo comenzó a trabajar en Mansfield Park. En 1813 la identidad de la autora de Orgullo y prejuicio comenzó a difundirse gracias a la popularidad de la obra—y la indiscreción de su familia—, sin embargo, al haber vendido los derechos sobre la obra (por 110£), no recibió ganancia de ello. Ese mismo año se publicó la segunda edición de ambas obras. En mayo de 1814 apareció Mansfield Park, obra de la que se vendieron todos los ejemplares en solo seis meses, y Austen comenzó a trabajar en Emma.

Era su hermano Henry, que vivía en Londres, quien se encargaba de negociar con los editores. Cuando Jane iba a Londres se quedaba en su casa. En 1813 Henry Austen fue tratado por el Sr. Clarke, médico del príncipe Regente, el cual, al descubrir que Austen era la autora de Orgullo y prejuicio y Sentido y sensibilidad, obras que apreciaba mucho, se lo comunicó a éste, solicitó a Henry que le fuera dedicada la siguiente novela de la autora—algo que es posible que no halagara a Austen, pues según una de sus cartas no guardaba una buena opinión de los príncipes a causa de sus conocidas infidelidades—.

En Chawton, Austen no gozaba de la misma privacidad que había tenido en Steventon, y es bastante famosa la anécdota narrada por James Austen-Leigh acerca de la puerta chirriante que Austen solicitó no fuera reparada, pues le avisaba de la llegada de algún visitante con la suficiente antelación como para esconder el manuscrito que estuviera escribiendo antes de que entrara en la habitación.

En diciembre de 1815 se publicó Emma, dedicada al príncipe regente[1], y, al año siguiente, una nueva edición de Mansfield Park. La segunda, sin embargo, no gozó del mismo éxito que sus obras anteriores, y las pérdidas de esta segunda edición hicieron que perdiera casi todo lo que había ganado con Emma. Comenzó Persuasión en agosto de 1815. Un año después empezó a encontrarse mal. A comienzos de 1817, comenzó Sanditon, pero tuvo que abandonarla por su estado de salud. Para recibir tratamiento médico fue trasladada a Winchester, donde falleció el 18 de julio de 1817. Sus últimas palabras fueron: “No quiero nada más que la muerte”. Tenía 41 años. En su testamento legó todo lo que tenía a su hermana Cassandra. Por aquel entonces no se sabía cual había sido la causa de su muerte, aunque en la actualidad se considera que fue la enfermedad de Addison. Está enterrada en la Catedral de Winchester.

Sus novelas Persuasión y La abadía de Northanger fueron preparadas para su publicación por Henry Austen, y vieron la luz a finales de 1817 en una edición combinada de cuatro volúmenes. Al igual que en sus novelas anteriores, su nombre no aparece citado, aunque sí se menciona que era la misma autora de las otras obras, y aparece una “nota biográfica sobre el autor”, anunciando su muerte.

El epitafio, en la catedral de Winchester, no menciona que fue la autora de sus conocidas novelas. En 1872, después de que James Edward Austen-Leigh publicara sus Memorias, se añadió una nueva placa explicando su condición de escritora y apuntando: “She opened her mouth with wisdom and in her tongue is the law of kindness.” (“Abrió su boca con sabiduría y en su lengua reside la ley de la bondad”).

En la British Library, también en Londres, se puede encontrar una libreta que le regaló su padre, ilustrada por Cassandra, su hermana, donde Jane escribió sus primeras historias. También se encuentran allí manuscritos de los dos últimos capítulos de Persuasión, aunque posteriormente no los utilizó, y un pequeño escritorio de madera.

Existen asimismo dos museos dedicados a Jane Austen. El “Jane Austen Centre”, en Bath, es un museo público situado en una casa georgiana en Gay Street, justo unos metros antes del número 25, donde residió Austen en 1805. Por último, el “Jane Austen’s House Museum” se encuentra en la cabaña de Chawton, en Hampshire, lugar donde vivió la escritora desde 1809 hasta 1817.

Sociedad y época de Jane Austen

Jane Austen vivió en la época de la Regencia, donde se dieron dos factores externos fundamentales: por un lado, la revolución agraria, que constituye el comienzo de la revolución industrial, y de sus importantes repercusiones sociales. Y por el otro, el colonialismo, las Guerras Napoleónicas y la extensión del Imperio Británico. El Período Regencia en el Reino Unido es el período entre 1811 y 1820, cuando el rey Jorge III fue considerado no apto para gobernar y su hijo Jorge IV fue instalado por la Regencia como príncipe. El término a menudo se aplica a los años comprendidos entre 1795 y 1837, una época caracterizada por modas distintas, la política y la cultura.

Con el advenimiento de la industrialización, el antiguo orden jerárquico que situaba en la cima a la nobleza y sus bienes heredados sufrió un proceso de cambio, al aparecer nuevas formas de adquirir riquezas. La revolución agraria había provocado un incremento en la población inglesa, que a su vez impulsó la economía al hacer crecer la demanda. Por primera vez en la historia de Gran Bretaña, el incremento de la población podía ser sustentado, gracias a las innovaciones introducidas en las técnicas de cultivo. En consonancia, una clase social hasta entonces minoritaria comenzó a hacerse notar y a ganar en importancia: la alta burguesía agraria. La población inglesa inició un éxodo del campo a la ciudad, buscando empleo en la industrialización incipiente y por ello se precisaba un nuevo conjunto de valores, pues la vieja tradición ya no podía cubrirlos.

La era georgiana se caracterizó también por los cambios sociales en el aspecto político. Fue la época de las campañas para la abolición de la esclavitud, de la reforma de las prisiones o de las críticas a la minada justicia social. Fue también la época en la que los intelectuales comenzaron a plantearse políticas de bienestar social, y se construyeron orfanatos, hospitales y escuelas dominicales.

Cultura en la época georgiana

Catherine Morland en su dormitorio de la abadía de Northhanger, leyendo Los misterios de Udolfo, la novela gótica más conocida de la época georgiana.

Culturalmente, la época georgiana se caracterizó por el resurgimiento de la novela y por la discusión sobre si era, realmente, un género legítimamente literario y de calidad. De acuerdo con Ian Watt, en el ensayo The Rise of the Novel, el renacimiento de la novela, está intrínsecamente enlazado al florecimiento de la clase media, que, a diferencia de la nobleza, no había sido educada con los clásicos, no conocía el latín ni el griego y tampoco compartía el interés por los temas de las literaturas clásicas. Otro factor importante es que la imprenta había hecho posible que la adquisición de libros fuera accesible a las clases no adineradas. El número de libros publicados creció, permitiendo así un incremento en el número de escritores profesionales. Dicho de otra forma, un nuevo tipo de lectores propició un nuevo tipo de escritura.

Sin embargo, una de las críticas que actualmente se hace a Watt es la exclusión de las escritoras de novelas en su descripción de los siglos XVIII y XIX. Más de la mitad de los autores de novelas durante esta época eran mujeres que a través de la escritura conseguían cierta independencia económica. En cuanto a la postura de Austen, ella defiende la novela como género de calidad, introduciendo discusiones sobre la literariedad prácticamente en todas sus obras, pero a su vez siendo crítica con el estilo de estas novelas de segunda categoría o mofándose incluso de ellas.

La educación de la mujer

Durante la época de Jane Austen no existía un sistema educativo propiamente dicho, y la educación de los niños se llevaba a cabo en las escuelas dominicales, o, en las familias pudientes y más educadas, a través de una institutriz y de tutores. Por otro lado existían algunas “escuelas para damas”, que por lo demás gozaban de mala reputación, pues la educación “real” que se recibía allí era muy deficiente. Creciendo en esa casa, podemos pensar que la autora fue una mujer muy instruida para su tiempo.

El tratado educativo más relevante para la época es el Emilio de Rousseau, que sienta sus bases en la Ilustración. Lo que proponía Rousseau es que todos los males de su época se originaban en la propia sociedad, y que la única alternativa era provocar una transformación en el hombre a través de la educación; una educación que lo permitiera liberarse de esa corrupción que provoca la sociedad. La influencia de la Ilustración hace que se comience a crear un sistema educativo fundado en la razón. Sin embargo, tanto en Rousseau como en muchos otros pensadores de la Ilustración, la mujer queda excluida de esta necesidad educativa. Siendo así no es de extrañar que numerosos tratados de conducta para mujeres jóvenes se popularizaran en el siglo XVIII, enseñando doctrinas morales y enfocando la educación hacia los aspectos domésticos, la religión y los “talentos”, y apartándolas de esos otros conocimientos que provocarían que la mujer fuese poco deseable a los ojos de los hombres. Hay muchos pasajes en la obra de Jane Austen dedicados a los “talentos”, pero si hay algo que todas las obras tienen en común es que ninguna de sus heroínas está muy interesada por ellos. Por talentos nos referimos a las diferentes habilidades que una mujer que busca marido debe cultivar para atraer la atención de éste.

“Me resulta increíble,” dijo Bingley, “cómo todas las jóvenes tienen tanta paciencia como para cultivar todos esos talentos.” (…) “Todas pintan, forran biombos y hacen bolsitas de malla. No habré conocido a una que no sepa hacer todo esto, y estoy seguro de que jamás me han hablado de una chica por primera vez sin referírseme lo talentosa que era.” (…) “Una mujer debe tener un amplio conocimiento de música, canto, dibujo, danza, y lenguas modernas para merecerse esa palabra (talentosa); y, aparte de todo esto, debe haber algo en su aire y en su manera de andar, en el tono de su voz, en su forma de relacionarse con la gente y en su expresión, de no ser así, no merecerá completamente la palabra.” (Jane Austen, Orgullo y Prejuicio)

Jane Austen aboga en sus novelas por una educación liberal para la mujer, alejada de todos estos “talentos”, pues considera que la falta de sensatez conlleva un gran riesgo para la vida social, para la elección de un futuro favorable y para la convivencia conyugal.

Características principales de su obra

Con Austen surgió un nuevo estilo de novela, que difería de los anteriores en los temas que trataba. La obra de Austen se centra en aspectos cotidianos y, por tanto, afines a la vida real. La variedad, el entretenimiento y el camino incierto del protagonista son temas que la autora aborda en la casi totalidad de sus obras. No es de menor importancia la prioridad que presta al detalle, y a la descripción realista e ilustrada de personajes y lugares. Sus novelas contienen un mensaje instructivo, señalan el buen comportamiento y aportan una especie de experiencia ficticia, aunque siempre manteniendo los principios clásicos aristotélicos de verosimilitud, esto es, que sea acorde a la realidad y ofrezca, por consiguiente, una historia donde los elementos que la constituyen se presten a la veracidad de los hechos que se narran.

A partir del siglo XIX, sin embargo, esa función pasó a formar parte del canon a través del cual se habrían de regir los nuevos novelistas. La narración, tanto en el caso del cuento como en el de la novela, construiría esos modelos de comportamiento a través de la representación de los mismos. Este mecanismo no se centraría en describir diversos prototipos de clases sociales, sino de ofrecernos sus características fundamentales a raíz de uno o varios personajes que pertenecen a cada una de esas clases. Estos personajes, por otra parte basados en el lector común, buscaban que el receptor del texto se sintiera de alguna manera identificado con ellos, sintiéndose, como resultado, atraído por las circunstancias que les deparará el destino. En el caso de Jane Austen, en su novela de Orgullo y prejuicio, Elizabeth Bennet, la protagonista, y su familia, pertenecen a una clase social media baja. Mr. Darcy y otros personajes como Mr. Bingley y Lady Catherine de Bourgh, son claros iconos de la burguesía del momento. La escritora busca romper estas barreras sociales, mostrándose reacia a la incapacidad de movilidad social típica de la época, y concluye con el matrimonio de los protagonistas, el contrato civil, y la fusión de clases.

Austen se muestra predispuesta a enseñar a sus lectores, no mediante discursos éticos en sentido estricto, sino a través de eventos que no son ajenos a la vida de cualquiera de las personas que se adentran en la historia. Pocas veces se puede percibir el desenlace de su obra, y cada episodio que la conforma es el resultado de los eventos que tuvieron lugar con anterioridad.

Crítica feminista

El dilema sobre la educación de la mujer fue crucial en el siglo XVIII, y “cada una de las seis novelas presenta una profunda contradicción entre el dominio de la razón dominante en la sociedad de la Inglaterra del siglo XVIII y los valores a los que, hipócritamente, se esperaba que la mujer se adhiriera.” El inteligente uso de la comedia es lo que permite que la obra de Austen no parezca inconformista. Por otro lado, no se puede perder de vista la época y los hechos recientes que podrían haber afectado su escritura. Una generación separa a Jane Austen de Mary Wollstonecraft, y para cuando Austen comenzó a escribir sus novelas, las ideas de Wollstonecraft se expandían rápidamente. Sin embargo, este escándalo refrenó en cierta manera el progreso del feminismo, llevándolo de un retroceso a los valores conservadores, y es en este ambiente en el que Austen escribe, creando un equilibrio en sus obras entre lo que es ponzoñoso y lo simplemente entretenido y aceptable, dulcificado a través del humor.

Novelas publicadas

(El orden en que inició y finalizó sus novelas no se corresponde con las fechas de publicaciones)

Sentido y sensibilidad (Sense and Sensibility, 1811) –también publicada como Sensatez y Sentimientos – (Sense and sensibility): la historia nos cuenta sobre dos de las hermanas Dashwood: Elinor y Marianne, que tienen un extraordinario vínculo, siendo grandes amigas además de hermanas. El nombre de esta novela se debe a las personalidades de estos personajes, siendo la mayor Elinor, la tranquila y serena en todo momento, siempre responsable y sensata, y Marianne, la más apasionada y sin reservas, regida por su sensibilidad. Es la clásica dicotomía entre lógica y pasión. Ambas están enamoradas de hombres que creen inalcanzables, y sus eventuales caídas, recuperaciones y resoluciones finales proporcionan la esencia de la historia. Son jóvenes y cometen errores, a partir de los que evolucionan y crecen, preparándose así para las realidades de una vida llena de diversas presiones sociales. Finalmente, ambas hermanas experiencian un poco de ambos, sensatez y sentimientos. Ninguna podrá vivir sólo dejándose llevar por la lógica o la pasión.

Orgullo y prejuicio (Pride and Prejudice, 1813) la trama de esta novela se ocupa de las cinco hermanas Bennet, las cuales tienen una madre fanática e inelegante, totalmente obsesionada con casarlas lo más rápido y ventajosamente posible. La mayoría de la acción gira en torno de las dos hermanas mayores: Jane, la obediente, y Elizabeth, la perspicaz. Durante la mayor parte del libro, estas hermanas se encuentran ocupadas en controlar y evitar los daños de los casi-compromisos en los que ellas y el resto de sus hermanas se encuentran inmersas, así como en suspirar por el objeto de sus afectos: Charles Bingley para Jane y el oscuro, frío y racional Mr. Darcy para Elizabeth, cuyo punto de vista –basándonos en su ingenio y sensatez comparado con el de sus hermanas- es el más parecido al de la propia Austen. Es esta última relación la que realmente dirige la historia, a través de una combinación de su compatibilidad y su aparente inhabilidad de estar juntos, gracias a sus mutuas malas opiniones del uno sobre el otro, o al menos de la creencia de cada parte sobre la mala opinión que el otro tiene sobre ellos mismos.

Mansfield Park (Mansfield Park, 1814)

Emma (Emma, 1815) Emma es una novela cómica sobre los peligros de malinterpretar el romance. El personaje principal, Emma Woodhouse, se describe como “hermosa, lista y rica” pero también está bastante mimada. La trama se complica pues Emma intenta enamorarse de Frank simplemente porque todo el mundo dice que hacen una guapa pareja. Frank salva a Harriet de una banda de gitanos, por lo que Emma decide que es más adecuado para su protegida. La señora Weston se pregunta si al viejo amigo de Emma, el señor Knightley, podría gustarle Jane. Emma rápidamente decide que no quiere que él se case con nadie, pero más que investigar sus propios sentimientos, ella alega que quiere que su sobrino Henry herede la propiedad familiar. Sólo el señor Knightley, hombre de temple y aplomo probados, se atreve a recriminar los errores de Emma, y será éste quien ponga fin a la confusión que Emma ha provocado. Reprende a Emma por insultar desconsideradamente a la señorita Bates en el picnic de Box Hill. Es entonces cuando ella, finalmente, reconoce sus propias limitaciones, e intenta enmendarse. Emma descubre que Jane y Frank llevan secretamente prometidos casi un año. Cuando Harriet le confía que cree que el señor Knightley está enamorado de ella, los celos fuerzan a Emma a darse cuenta de que es ella quien le ama. Poco después, el señor Knightley propone matrimonio a Emma, Harriet se reconcilia con su joven granjero y todo el mundo vive feliz para siempre.

La abadía de Northanger (NorthangerAbbey, 1818), obra póstuma. Esta novela es generalmente referida como la “parodia a lo gótico” de Jane Austen. La historia de Catherine Morland, una inocente chica de 17 años, que conoce y se enamora de Henry Tilney, da un giro cuando éste la invita a visitar su finca, la Abadía de Northanger. Una vez allí, Catherine, una gran lectora de novelas de suspenso góticas, permite que la atmósfera sombría de la vieja mansión llene su mente de terribles sospechas. Así, aprende a distinguir entre lo que es parte de su imaginación y su intuición, entre la fantasía y la realidad, entre los falsos amigos y verdaderos. La Abadía de Northanger nos enseña a no renunciar a nuestras fantasías juveniles y a las ganas de vivir. A través de la honesta mente de Catherine, recordamos el miedo que tuvimos la primera vez que nos quedamos solos en una casa, o que viajamos a una nueva ciudad y conocimos a alguien que nos hizo perder nuestros miedos y sentirnos valorados por lo que somos.

Persuasión (Persuasion, 1818), obra póstuma. Anne (Ana), hija de Sir Walter Elliot, hombre vanidoso y demasiado preocupado de las apariencias como para ver lo que sucede a su alrededor. Anne tiene dos hermanas, Elizabeth (Isabel), mayor que ella pero aún hermosa y atractiva, de carácter idéntico a su padre, y Mary (Maria), menor y ya casada con Charles (Carlos) Musgrove. En medio de estas personas se encuentra Anne, cuya edad “adecuada” para contraer matrimonio ha pasado, de belleza y plenitud perdida. Varios años antes Anne conoció a un oficial de marina, Frederick Wentworth, pobre y sin ninguna perspectiva para que una familia como la de los Elliot accediese a un matrimonio con uno de sus miembros. Movida por la persuasión de Lady Russell, quien crio a Anne como una madre por la ausencia de la verdadera, Anne se ve obligada a negarse a su amor y enfrentar largos años de soledad en los cuales si bien va perdiendo tal vez la belleza crece su espíritu y su inteligencia, convirtiéndose en una mujer atractiva y bondadosa. Sin embargo, la oscura suerte de Anne cambia cuando, después de todos esos años aparece nuevamente en su círculo social el ascendido a capitán Wentworth, enriquecido por la guerra y altamente atractivo. Aunque en un principio el resentimiento y el dolor del rechazo anterior mueven al hombre pronto el carácter de Anne lo cautivará de nuevo dándole a ambos una nueva oportunidad en la vida.

Recuerden que pueden escuchar mi columna todos los martes a las 16.45 hrs  en el programa NUNCA ES TARDE (Lun.-Vier. de 16 a 18 hrs) de Facundo Flores y Federico Carestía que se emite por RADIO X5 FM 91.3 de La Plata, o desde internet: http://www.X5radio.com.ar

¡Gracias por seguirme, comentar y compartir! Hasta la próxima ❤

Referencias:

http://teconjaneausten.blogspot.com.ar/, wikipedia, http://negrowhite.net/, Deborah Kuperman

[1] La regencia es un período transitorio durante el cual una persona (generalmente de la familia real) ejerce el poder en nombre del monarca titular ya sea porque éste es demasiado joven o viejo, por ausencia del mismo, o por su incapacidad para gobernar por sí mismo. La regencia cesa cuando desaparece la causa que la motivó. La regencia puede ser individual o colectiva. Generalmente ejercen la regencia personas allegadas a la Corona como el padre o la madre del rey, también el príncipe heredero en el supuesto caso de ausencia o incapacidad del rey.

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5 pensamientos en “Jane Austen – Columna emitida en Nunca Es Tarde X5 Radio 91.3

  1. Excelente la columna sobre Jane Austen, ví sus películas y me gustaron mucho. .
    Felicitaciones porque estuvo muy completo el relato sobre toda su historia.
    Hasta la próxima.
    Besos
    Cata

  2. Soy Fan de esta mujer!

    Me encantan sus historias aunque mi crush es Orgullo y Prejuicio y para reír está Emma, todas sus historias son memorables y con una realidad de la época tácita en ellas.

    Siempre he pensado que por estar sentada escribiendo por largo rato quizá obvió los síntomas de su enfermedad aunque claro, en esos tiempos, era más complicado aún tratarla.

    Para mí es una grande.

    Hermosa columna y como siempre muy bien documentada.

  3. Pingback: Jane Austen – Columna emitida en Nunca Es Tarde X5 Radio 91.3 | Corazón Literario

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