Almafuerte: un genio incomprendido – Columna emitida en Nunca es Tarde

Pedro Bonifacio Palacios, conocido también por el seudónimo de Almafuerte, fue pintor, maestro, docente, escritor, bibliotecario y periodista.

Biografía

Nació en San Justo, provincia de Buenos Aires, el 13 de mayo de 1854. Sus padres fueron gente modesta.Todavía niño, pierde a su madre y es abandonado por su padre, por lo que fue criado por sus parientes, asistiendo solo a la escuela primaria. Siendo adolescente intentó seguir estudios de pintura, pero, carente de recursos y de influencias, no consiguió la beca que solicitara para perfeccionarse en Europa, cambia su rumbo y se dedica a la escritura y la docencia.

A los 16 años de edad dirige una escuela en Chacabuco; donde, en 1884, conoce al entonces ex presidente (1868 – 1874) Domingo Faustino Sarmiento. Tiempo después es destituido por no poseer un título habilitante para la enseñanza, pero muchos afirman que en realidad fue por sus poemas altamente críticos contra el gobierno de Roca (1880-1886) y el ex de Sarmiento.

En los pueblos donde ejerció la docencia, también alcanzó notoriedad como periodista polémico y apasionado, poco complaciente con los caudillos locales. Posteriormente, ayudado por la reputación que alcanzaron algunos de sus artículos periodísticos, y luego de dejar la docencia, logró un empleo en la Cámara de Diputados de Buenos Aires. Luego fue bibliotecario de la Dirección General de Estadística de la misma provincia.

En 1887, se traslada a La Plata e ingresa como periodista en el diario El Pueblo. El autor, por su parte, despreciaba a los literatos y se proponía salvar a la palabra de la “decadencia” modernista. Desde ese momento su actividad periodística no declinó y sus artículos y poemas, firmados con el seudónimo de Almafuerte, sacudieron con su combatividad la tranquila sociedad bonaerense, suscitando apasionadas adhesiones tanto como enconados ataques.

En 1894 retoma su actividad docente en una escuela de la localidad de Trenque Lauquen, pero nuevamente es retirado por cuestiones políticas dos años más tarde, en 1896. En rigor, la razón no parece atendible, ya que Almafuerte jamás se había alineado en las agrupaciones políticas de su tiempo. Establecido en La Plata, vivió retirado prácticamente de la vida pública, sufriendo innumerables privaciones y sumido en una gran depresión.Magnánimo, solitario, urgido por problemas económicos debido a su desprendimiento y generosidad, obligado a una vida llena de privaciones, Almafuerte siguió adelante con el destino que se había impuesto: la poesía y la enseñanza. Sin embargo, su pobreza no le impidió adoptar cinco niños, a quienes alimentaba y educaba en su casa platense.

A comienzos del siglo XX participa un poco de la actividad política, pero a causa de su inestabilidad económica y de que es reacio a aceptar un cargo político, ya que criticaba duramente a quienes vivían a expensas de los impuestos de la gente, no lo hace con mucho entusiasmo. Exaltaba a las clases humildes, a las que llamaba “la chusma de mis amores“, oprimidas y despreciadas por los poderosos, pero a las que consideraba una raza futura de superhombres.

Bohemio incorregible, de carácter explosivo, casi intolerante, nunca se esforzó por disimular los arranques de su mal genio. No escribía con claridad ni sencillez. Pero el retorcimiento de sus frases no era resultado de su cultura literaria sino de su singular forma de pensar.  Odiaba los socialistas. Más de una vez dijeron de él que no era un literato sino un hombre, un hombre que gritaba la verdad a sus compatriotas. Puede ser que su obra fuera concebida en un tono profético, casi bíblico, y que presentara imperdonables descuidos formales y aun errores gramaticales. Pero en compensación, muestra espontaneidad, apasionamiento y un permanente afecto por lo popular y los humildes

Hacia 1906 su situación económica empeoró y se convirtió en su principal preocupación. En su desesperación recurrió con frecuencia a la bebida, aun cuando jamás fue un alcohólico. En los años próximos al Centenario habitaba un rancho en los arrabales de Tolosa. Sin embargo, seguía siendo el genio tutelar de los jóvenes rebeldes, que lo veían como un auténtico profeta. En 1913, a instancias de algunos amigos y por sus penurias económicas, accedió a leer y comentar sus poemas en el teatro Odeón de Buenos Aires, la sala preferida de la élite porteña. El éxito estimuló al poeta y a sus empresarios a continuar con sus exhibiciones.

La Universidad de La Plata entrevió que tan enorme poeta podía aspirar al Premio Nobel de Literatura (1913). Muchos profesores y la casi totalidad de los alumnos de las diversas facultades elaboraron una petición que fue entregada al entonces gobernador de la provincia; éste acordó, sin más trámite, que se imprimiese una edición completa de sus obras, por cuenta del Estado, para ser presentada ante la Academia Sueca. La idea lo entusiasmó. El dinero del Premio podría ayudarlo a aliviar las necesidades económicas que lo acosaban. Pero para la publicación de su obra el poeta dispuso una revisión y corrección total. Lo cual era algo impensado, pues no correspondía modificar los versos escritos hacía veinte o treinta años pues devaluaría y desfiguraría su obra; además el tiempo corría y urgía entregarla a las autoridades. Se negó a publicarla; o se hacía como él quería o no se hacía nada. Y nada se hizo. La Academia Sueca jamás se enteró de ese aspirante a su Premio Nobel.

Por esos años, la lectura pública de sus obras, sus conferencias y la colaboración de algunos hombres del gobierno aliviaron su precaria situación y le permitieron adquirir, mediante un préstamo hipotecario, una modesta casa en La Plata. Venerado por la juventud, Almafuerte recibió del Congreso Nacional una pensión vitalicia, que importaba un reconocimiento a su áspera existencia y también un alivio a su siempre apretado bolsillo. Pero no llegó a cobrarla porque murió pocos meses después, el 28 de febrero de 1917, en su humilde casa platense.

Su copiosa producción aparece diseminada en diversas colecciones, mientras que sus discursos y conferencias se dieron a conocer sólo en periódicos y revistas de la época. Existen varias antologías de su obra poética: Lamentaciones (1906), Evangélicas (1915) y Poesías (1916). Sus poemas más conocidos son La sombra de la patria, Jesús, Olímpicos, Milongas clásicas, El misionero, Cristianas, Cantar de los Cantares, Sonetos medicinales, La inmortal y Dios te salve. En 1917 se publicó un tomo titulado Poesías Completas (está en Argentina a $180 y tiene 464 páginas).

Otro homenaje fue la imposición del nombre Almafuerte a la calle 43 en La Plata y la placa conmemorativa se encuentra en la esquina de 1 y 43 (Ordenanza Nº 10 de 1917)

Museo Almafuerte

La casa que habitó y donde transcurrieron los últimos días de Pedro Bonifacio Palacios, se halla situada en la avenida 66 N° 530, es hoy un museo que sintetiza la vida y la obra de este artista. La creación de un museo en esta casona de principios de siglo pasado -declarada el primer Monumento Histórico de la Ciudad en el año 1961, y también se le dio carácter de Monumento de la Provincia y de la Nación- es un justo homenaje al artista y promueve la consolidación como patrimonio público del lugar donde se plasmó su acción humanística y literaria.

El museo fue dirigido, hasta 1945, por la Agrupación BASES a cargo de un grupo de vecinos comprometidos con la historia y la obra de Almafuerte. A partir de 1945 la acción cultural del museo queda en manos de la comuna platense. En el Museo se exhiben manuscritos, fotografías, dibujos, libros, periódicos, escritos sobre su obra, muebles y otros objetos que formaron parte de la multifacética personalidad de Almafuerte, a partir de los muchos oficios que tuvo al mismo tiempo, y toma contacto con el contexto político, social e histórico que le tocó vivir. Una de las salas permite, además, asomarse a su mundo interior, a sus cosas más personales, muebles y objeto de uso cotidiano.

MUSEO ALMAFUERTE: CURSOS Y TALLERES

La secretaria de Cultura y Educación de la Municipalidad de La Plata a través de la dirección de Museos, informa que el Museo Almafuerte de la ciudad de La Plata, continúa con las inscripciones para los talleres de escritura, dibujo y pintura, cerámica, radio, guitarra, inglés, dibujo e ilustración, fotografía y yoga. Los interesados podrán informarse de los días y aranceles en el Museo Almafuerte.

Calle 66 Nº 530 La Plata. Horario:lunes a viernes de 9 a 17 hs. Teléfono: (0221) 4275631

¡¡PIU AVANTI!!!

No te des por vencido, ni aun vencido,

no te sientas esclavo, ni aún esclavo;

trémulo de pavor, piénsate bravo,

y arremete feroz, ya mal herido.

Ten el tesón del clavo enmohecido,

que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo;

no la cobarde intrepidez del pavo

que amaina su coraje al primer ruido.

Procede como Dios que nunca llora,

o como Lucifer que nunca reza,

o como el robledal, cuya grandeza

necesita del agua y no la implora…

¡que muerda y vocifere vengadora

ya rodando en el polvo tu cabeza!

Recuerden que pueden escuchar mi columna todos los martes a las 16.45 hrs  en el programa NUNCA ES TARDE (Lun.-Vier. de 16 a 18 hrs) con Facundo Flores y Federico Carestía que se emite por RADIO X5 FM 91.3 de La Plata, o desde internet: http://www.X5radio.com.ar

¡Gracias por seguirme, comentar y compartir! Hasta la próxima❤

 

  • Bonus Track: Borges recitando a Almafuerte

http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/26334

En Radio Universidad Nacional de La Plata para la Carrera Letras.

 

Algunas anécdotas

En Trenque Lauquen, siendo maestro, una noche entró en su casa un joven jadeante y asustado. Llorando le confesó: acababa de hurtar dos cortes de paño, lo había hecho impulsado por la necesidad, era un obrero desocupado; pero había sido visto y la policía lo buscaba. Don Pedro guardó lo robado en su baúl, dio alojamiento y comida por esa noche al prófugo y a la mañana siguiente le envió a un pueblo, recomendado a un amigo para que le diese trabajo. Después devolvió las piezas de paño al tendero.

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Uno de sus alumnos del interior narró esto en la pulpería y se fue trasladando de boca en boca: Siendo maestro, si había dos chicos enojados él, que siempre intervenía en sus juegos, proponía, por ejemplo, una partida a la pelota, de a cuatro. Haciéndose el que desconocía la situación, señalaba compañeros a los dos enojados, que no tardaban en reconciliarse. A los niños pudientes, les daba por amigos los más pobres, a fin de evitar que la soberbia pudiese anidar en aquellos. Otro cuenta que una vez se enfermó un alumno. Fue a verlo. Halló que vivía en una pobreza impresionante, tanto que ni ropas de cama había allí. Don Pedro le trajo las suyas y, como él era tan pobre como su regalado, tuvo que dormir envolviéndose en la bandera del colegio.

Referencias: Wikipedia; http://www.biografiasyvidas.com/ ;Nueva Enciclopedia del Conocimiento (Argentina – Editorial Oriente S.A. Buenos Aires. 1992); http://museoalmafuertelaplata.blogspot.com.ar/; http://www.poemas-del-alma.com/almafuerte; http://eduardokovalivker.com/

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2 pensamientos en “Almafuerte: un genio incomprendido – Columna emitida en Nunca es Tarde

  1. Hola,
    Muy buena esta columna y que ejemplo que fue Pedro Bonifacio Palacios, me gustaría ir al Museo Almafuerte, para ver su arte e interiorizarme un poco más.
    Te felicito como siempre y hasta la próxima..
    Un beso
    Cata

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