Brasil literario – El gigante dormido – Columna emitida en Nunca Es Tarde

Brasil, esa quimera gigante, ese sueño latinoamericano metido dentro de una convulsionada potencia mundial, ese sueño donde un horizonte muestra un paisaje donde se baila samba, se come feijoada y se leen historias propias de una literatura poderosa, imprescindible. Brasil es, precisamente, una quimera, un horizonte donde todo vive la sospecha de ser “o mejor do mundo”. El mejor carnaval del mundo, la mejor música, el fútbol más exquisito del planeta y hasta su literatura, que cada vez cobra más adhesión, es candidata a ser considerada una gran fuerza diversa e imprescindible para todo lector que se precie.

Un estudio sobre la educación en Brasil, demostró que el porcentaje de analfabetos funcionales, está en el 68%, y la franja etaria que abarca va de los 15 a los 64 años. Los analfabetos funcionales, son aquellos que pueden leer con grandes dificultades. Hay además un 7% de analfabetos totales.

Esta alarmante realidad arrojada por los números de la tasa de alfabetización, confirma que la mayoría de los brasileños en condiciones de votar, apenas distinguen palabras y frases cortas. Siendo incapaces de comprender cabalmente el significado de un párrafo de diez líneas. Es significativo que en un país tan importante, apenas el 26% de la población, tenga pleno dominio de la lectura. El gobierno mantiene una deuda con la educación en Brasil, ya que más de la mitad de la población no alcanzó siquiera a terminar la escuela primaria.

En el problema de la educación en Brasil, juega un papel importante la problemática racial, donde la discriminación está también en las cifras de analfabetos. Dentro de los analfabetos totales, el 66% son de color, y el 28% son de raza blanca.

 Algunos números:

-Habitantes de Brasil: 205 millones.

-Índice de alfabetización: Brasil es el octavo país del mundo con más analfabetos (cerca de 14 millones, según datos de la Unesco de 2014). El 38% de los analfabetos latinoamericanos son brasileños. Está puesto 131 (90 %) contra el 66 de Argentina (97.9 %).

-Número de títulos editados: 60.829 en 2014 y 52.427 en 2015 (un 13,81% menos). En Argentina subió de 9.900 en 2002 a 28.000 en 2014, tres veces más, y ahora aproximadamente 40.000 en 2015 (un 40% más).

-Número de librerías: 3.095, una por cada 64.954 habitantes en 2014. El 55% están en el Sureste, el 19% en el Sur, el 16% en el Nordeste, el 6% en el Centro-Oeste y el 4% en el Norte.

Mientras que Buenos Aires está declarada como la ciudad con más cantidad de librerías en el mundo con 25 por cada 100.000 habitantes, con un total de 467 solo en Capital Federal.

– Número de Editoriales: 750 en Brasil contra 740 en Argentina.

-Número de bibliotecas públicas: 6.949 repartidas entre los 26 Estados y el Distrito Federal. Mientras que en Argentina a las 150 bibliotecas generales, nacionales, estatales, o provinciales, se suman los 2 mil espacios registrados en la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP) y 130.000 bibliotecas de aula en todo el país.

El gigante dormido (en cuanto a literatura al exterior)

Brasil es una isla cultural cuya literatura trasciende los estereotipos de fútbol, favela y samba. Sus escritores se enfrentan al reto de reflejar una diversidad inabarcable. A mediados de julio, cada año, la preciosa ciudad de Paraty, en el estado de Río de Janeiro, acoge el festival literario más importante de Brasil.

Rodrigo Lacerda (Río de Janeiro, 1969), editor, historiador y escritor. Es autor, entre otras, de una novela celebrada, Outra vida (Otra vida), en la que relata la descomposición de un matrimonio mientras espera un autobús que les va a sacar de São Paulo. Lacerda asegura que la sacudida política y social de Brasil “es muy reciente para que aparezca ya en novelas”. Este novelista añade luego otra característica de la actual literatura brasileña: “Hace unos años, una especialista elaboró un censo de personajes de novelas y el 90% eran hombres, universitarios, que vivían en grandes ciudades (Río de Janeiro y aún más São Paulo) y que tenían problemas típicos de esa clase social. Es decir: escribimos sobre nosotros mismos”. Esto es especialmente sangrante en un país tan diverso social, racial, geográfica y hasta climáticamente como Brasil: una geografía cruzada de mundos y hasta de épocas diferentes que se yuxtaponen y se retroalimentan en un territorio hechizante: la vida de un profesor de universidad de São Paulo no tiene absolutamente nada que ver con la de un labrador sin tierra del estado de Maranhão, ni la de este con la de un indio de uno de los mil ríos amazónicos o con la de un ganadero del Sur o del Oeste del país.

En lo que coinciden todos los escritores es en su escasa repercusión internacional. Viven en una enorme isla lingüística. En lo que todos los escritores coinciden es en la escasa repercusión internacional de la literatura brasileña, ya que muchas veces, las editoriales extranjeras buscan un conjunto de estereotipos (fútbol, samba, favela…) de los que la muchos escritores tratan precisamente de escapar.

Luiz Ruffato, de 55 años, escritor y articulista de prensa, autor, entre otras, de Eles eran muitos cavalos (Ellos eran muchos caballos), una novela experimental que describe, a través de capítulos cortos y electrizantes, la vida en la interminable São Paulo, tiene una explicación triste: “La novela actual brasileña refleja los problemas, la vida y las preocupaciones de la clase social que ha tenido acceso a los estudios en Brasil. Uno trata de escribir de su aldea, de su ciudad, de su entorno, y con eso llegar a ser universal. Pero en Brasil todavía no hay escritores que provengan de otro mundo que el nuestro y eso dice mucho de la desigualdad que impera en el país”.

La música como modelo

Cuando se dice “tomar la música como modelo” se refiere a eso: Todos estos autores miran con algo de envidia la proyección universal de la música brasileña, esa continua fuente popular de ritmo y armonía que cada generación escupe uno o varios genios. Ricardo de Carvalho (Chacal), un viejo poeta que acudía a la ahora exquisita ciudad de Paraty en los tiempos en los que Paraty no había “sino perros vagabundos y borrachos en el puerto”, recuerda que buena parte de la cultura brasileña, la que procede de los indios que ya estaban allí y de los negros que llegaron en barcos de esclavos “es una cultura eminentemente oral, volcada en la música”. “Hubo un funcionario portugués encargado de civilizar a los aborígenes brasileños de los primeros tiempos que escribió a la metrópoli que había que hacerlo con música, porque si no, no conseguía nada. Sem tam-tam, não  da, decía  (sim tan tan no funciona)”.

En la década del ´30, el país estaba pasando por grandes transformaciones, fuertemente marcadas por la revolución del 30 y el cuestionamiento de las oligarquías tradicionales. No había cómo dejar de sentir los efectos de la crisis económica mundial, los choques ideológicos que conducían a posiciones más definidas y comprometidas. Todo ello formó un campo propicio al desarrollo de una novela caracterizada por la denuncia social, verdadero documento de la realidad brasileña, alcanzando un elevado grado de tensión en las relaciones del individuo con el mundo.

En esa búsqueda del hombre brasileño, el regionalismo adquiere una importancia nunca antes alcanzada en la literatura brasileña, llevando al extremo las relaciones del personaje con el medio rural y social. Realce especial merecen los escritores nordestinos que viven el paso de un Nordeste medieval a una nueva realidad capitalista e imperialista. Y, en ese aspecto, el bahiano Jorge Amado (Doña Flor y sus dos maridos[1] y Gabriela, clavo y canela[2], como mis preferidos) es uno de los mejores representantes de la novela brasileña, cuando retrata el drama de la economía del cacao, desde la conquista y uso de la tierra, hasta la transferencia de sus productos a las manos de los exportadores. Temas como sus regiones de caña, los bangüês (una especie de camilla de bejuco trenzado para transportar el bagazo verde de caña del molino al depósito) y los ingenios de azúcar siendo devorados por las modernas fábricas.

Narrativa de las últimas décadas

Durante la década del ´70, en Brasil, la esfera cultural se presenta atravesada por actividades artísticas y políticas alternativas; quiero decir, actividades que optan por un modo de producción alternativo frente al capital de los sectores que detentan el poder político, económico y cultural de una sociedad. El gran campo cultural, entonces, está dominado por estos actores: entre las grandes empresas de organización nacional o internacional, competencia económica; entre los grandes productores y el Estado militar, pactos para decidir los niveles de censura (ORTIZ, 2001). En las capitales económica y cultural de Brasil, São Pablo y Rio de Janeiro, se concentraron las actividades alternativas. Los artistas, por su parte, eran nativos o provenientes de ciudades de otros estados de Brasil: Salvador de Bahia, Belo Horizonte, Porto Alegre, Brasilia… Acaso la másfamosa emigración del período haya sido la de Bahia, desde donde partieron Caetano Veloso, Gilberto Gil, María Bethânia, los músicos conocidos como “tropicalistas”…

La forma en que los escritores alternativos habitaron esta posición marginal, decía, fue el modo de producción alternativo. Pensar en las actividades literarias alternativas implica representarse grupos inestables y heterogéneos de jóvenes, formados casi exclusivamente para cooperar económicamente en la impresión y publicación de sus trabajos, ya sea de forma individual o colectiva. Grupos que irán apareciendo y desapareciendo a lo largo de toda la década del 70. El modo de producción artesanal (libros mecanografiados, venta en mano, en librerías, festivales, plazas…) no establecía jerarquías entre los productores: desaparecía la oposición rígida entre actividades intelectuales y manuales; no había especialización; el que se supone escritor se encargaba de todo el trabajo en general: organizar y seleccionar material, buscar una imprenta, inventar un nombre de sello o colección, caminar y venderle al lector… La posición marginal es habitada por una posición integral de un individuo que escribe, capitaliza, se financia, vende, se difunde y se agrupa con otros que hacen lo mismo. Habitan la posición marginal como otra cosa que ya no encaja dentro de los patrones, las normas que regulan el campo sobre qué es un “sujeto-escritor”, un autor de una obra literaria. La función social de las actividades alternativas significó crearse para sí un medio o medios de producción; generar otros ámbitos con otras reglas para fugarse del campo que los definía, desde antes, como escritores marginales.

Recuerden que pueden escuchar mi columna todos los martes a las 16.45 hrs  en el programa NUNCA ES TARDE (Lun.-Vier. de 16 a 18 hrs) de Facundo Flores y Federico Carestía que se emite por RADIO X5 FM 91.3 de La Plata, o desde internet: http://www.X5radio.com.ar

¡Gracias por seguirme, comentar y compartir! Hasta la próxima❤

Algunos escritores brasileños que te sugiero que leas:

-Jorge Amado

Paulo Coelho

-Eric Nepomuceno

San Pablo, 1948. Se erige como un clásico con su libro de cuentos Bangladesh (2012). Acaso un elemento importante que puede ayudar a entender sus cuentos sea la biografía del autor: corresponsal de guerra y periodista por muchos años, ha declarado que “tiene poca imaginación, pero mucha memoria”. Por esta razón encontramos en Bangladesh, tal vez un aire de crónica que se mueve entre la crudeza y la dulzura; entre la nostalgia y la aprensión. Las historias del autor brasileño son­dean en lo cotidiano, no se esfuerzan en con­struir mun­dos autónomos sino que toman la experiencia (violenta o hecha de desencuentros) y la detallan, como el cincel que desbasta una piedra; así, una nota perdida en un diario se convierte en literatura o un abandono amoroso toma el ritmo de una can­ción lenta.

Además es periodista brasileño de Página 12 en la parte EL MUNDO.

-Chico Buarque

Nació en Río de Janeiro en 1944. Compositor, cantante, dramaturgo y novelista, es una de las figuras culturales más relevantes de Brasil. Ha combinado su carrera musical con la publicación de obras teatrales y novelas; en español se han publicado: Estorbo (1991), Budapest (2003), Leche derramada (2009) y la reciente El hermano alemán.

-Paula Parisot

Nació en Río de Janeiro en 1970 y vive en San Pablo. Su libro La invención de la realidad es una antología del cuento brasileño en la que están  representados veintiún autores. Unos son escritores consagrados; otros, veteranos con una vasta obra publicada; y otros más, escritores jóvenes. “Estos cuentos buscan inquietar al lector, haciéndolo pensar sobre la condición y la del otro, sobre las relaciones humanas, las verdaderas más oscuras y las miserias y alegrías de tiempos pasados, de los actuales y de los que vendrán”, ha dicho la también autora de la novela Partir (Cal y Arena).

“Más allá de si los autores que participan fueran consagrados o no, lo que buscaba con esta antología era dar un panorama real de la literatura brasileña actual, al reunir a escritores en actividad”, agrega la también artista visual. “Están los que escriben de forma más concisa y directa y están los que prefieren un lenguaje más ornamentado y metafórico”, precisa la escritora.

Referencias: http://revistaexlibris.com/ , Revista Ñ, Academia Brasileira de Letras, Mónica Maristain; “Años setentas; cambios en Brasil: minorías culturales y el sujeto en la literatura” ( Ana Carolina Puente) – UBA

[1] 1966

[2] 1958

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5 pensamientos en “Brasil literario – El gigante dormido – Columna emitida en Nunca Es Tarde

  1. Diría Yo escritores supervivientes desde su trinchera, que quizá como logro tienen la empatía de algunos, como sentimiento la esperanza: de ser, vivir, transmitir y sin querer, por qué no, trascender. Insisto esta cerca mental adokescente y juvenil hay que seguir picándola, hacer ruido, que se despierte el gusanito interior de descubrir y lo más a la mano siempre es la lecturau (un título, una nota, un reportaje, una reseña, una crónica, un cuento, un libro) y sin embargo el desfogue y la exploración Brasileña siempre ha sido musical, de corazón con sentimiento. Triste el índice de analfabetismo, pero contundente es la realidad que Brasil es reflejo de una sociedad política y social quebrada, de una juventud que no espera pero lucha con esperanza; lamentablemente es un sentir que adolece a nuestra América Latina

    Saludos mi Nati 🍃

    • Querida Lu, cuando decidí hacer esta columna fue porque quise mostrar una realidad que intentaban “tapar” con el deporte. Como dije en el programa en vivo, no es que una cosa desmerece la otra, si no que (como se hizo en 1978, con el Mundial en Argentina, ahora Temer intenta tapar lo del impeachment con deporte) deberían darse importancia a ambos por igual. La cultura brasileña es tan rica que miré mucho e investigué cosas que no salían en los diarios para armar el texto. Y Latinoamérica entera, como vos decís, no está exenta del famoso “pan y circo”. Beso y gracias por comentar y compartir ❤

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