La historia de Maximiliano Kondratiuk – Columna emitida en Nunca es Tarde

¡Qué bueno festejar los seis meses de #columnadivina con esta gran enseñanza de vida! No existen las casualidades y sé que desde este humilde lugar podremos darle una mano a este luchador.

Esta es la historia de Maximiliano Kondratiuk[1], que se animó a convertirse en escritor para compartir con todos sus duras vivencias, su ejemplo de perseverancia y una mirada desde el corazón, brindando dos enseñanzas:

-Una, sobre los sueños y el esfuerzo que necesitan para concretarse;

-La restante, acerca de la felicidad y cómo disfrutar de las cosas simples de la vida.

En el torneo Clausura 2003, con 18 años, Maximiliano Kondratiuk (27/12/1984) debutó en el primer equipo de Gimnasia y Esgrima La Plata. Desde el banco de los suplentes saltó a la cancha, con el N°36 de la camiseta del club en el que realizó las divisiones inferiores; Carlos Timoteo Griguol quien le ordenó que era el momento para presentarse en sociedad. Frente a Chacarita reemplazó a Germán Castilla y el Lobo, esa tarde, se impuso 1-0.

Sin embargo, el fútbol dejó de ser lo importante para él cuando regresó de su experiencia en el ascenso italiano. Con el diagnóstico que le dieron en el Hospital Italiano, y después de recorrer otros centros médicos en una desesperada búsqueda por conocer qué era esa enfermedad tan mala como desconocida, volvió a la Argentina para darle batalla contenido por su familia, acompañado por sus hermanas Marcela y Ana, su novia Lorena, en la casa de Berisso que perteneció a su padre.

Un bajón físico y anímico demandó su internación en el Hospital San Juan de Dios, en La Plata, y este deterioro en la salud desencadenó que su historia empezara a trascender en los medios. El ambiente del deporte también tomó nota y los gestos solidarios no se hicieron esperar. Uno de los primeros en ponerse en contacto fue Pedro Troglio, que además había sido compañero de Maximiliano en 2003. Troglio hizo los contactos y trámites en el Ministerio de Desarrollo Social, ayudó con dinero y también consiguió contactos. Era el tiempo en que la familia debía reunir 25 mil pesos para comprar los medicamentos, porque Maxi no tenía obra social ni cobertura médica privada.

 Qué es la enfermedad de Wilson

La enfermedad de Wilson que aqueja a Kondratiuk no tiene cura. Los tratamientos tienden a buscar que el daño sea el menor posible. ¿En qué consiste? La enfermedad provoca que el cuerpo humano absorba demasiado cobre, se pose sobre algunos órganos y ocasione secuelas graves al hígado y al sistema nervioso. Los estudios señalan que esta enfermedad ofrece mayor cantidad de casos en habitantes de Europa oriental -Rusia, Bielorria, Polonia, Bulgaria, República Checa, Eslovaquia-, pero también en Sicilia y el sur de Italia, las islas Canarias, Turquía, Costa Rica e Irlanda… Suele manifestarse en menores de 40 años; en el caso de los niños, los síntomas comienzan a aparecer cerca de los 4 años.

El cobre, al igual que el hierro, está presente en cada órgano del cuerpo y ambos tienen relevancia en la gestación de los glóbulos rojos. Pero el exceso, como ocurre con la enfermedad de Wilson, genera trastornos que se manifiestan a través de problemas hepáticos (hepatitis), insuficiencias, trastornos neurológicos y de coordinación. Y en forma gradual, afecta directamente a la movilidad y el habla.

Los tratamientos son muy costosos, especialmente los medicamentos, uno de los cuales es de procedencia británica -su valor oscila los 25 mil pesos-, y que tienden a disminuir la presencia del cobre que se haya depositado de manera anormal y excesiva sobre los tejidos. También es acompañado por rehabilitación física, kinesiología, traumatología, fonoaudiología y una dieta alimentaria estricta, que evita especialmente aquellos productos que registran cantidades altas de cobre, como mariscos, chocolates, legumbres y papas. Y en el caso de Kondratiuk, además del apoyo constante de familiares y amigos, necesita asistencia de enfermeras durante las 24 horas.

El apoyo familiar, la clave

La gran meta de Kondratiuk, hoy, a los 31 años, es publicar su libro. Allí, en esas páginas, narra en detalle de qué se trata la enfermedad de Wilson y, sobre todo, relata su experiencia: una historia de superación. Maximiliano está en sillas de ruedas, casi no se mueve y no puede hablar. Se expresa a través de la computadora. ¿Cómo escribe su autobiografía? Con el pulgar izquierdo.

Es el proyecto de mi vida y lo estoy disfrutando mucho. Ojalá que sea un ejemplo para todos aquellos que se quejan de cosas banales; que sepan que hay muchos que la peleamos e igual somos felices“, cuenta Maxi a través de la computadora.

Al libro le restan detalles. Lo más importante que me falta es una editorial que quiera publicarlo y que me permita llegar a sectores del país a los cuales me sería imposible si lo edito de manera particular“, escribe con valentía y esfuerzo.

La vida de Kondratiuk empezó a cambiar en 2011, al sufrir problemas hepáticos que derivaron en consultas médicas, estudios, un deambular por hospitales, hasta dar con el diagnóstico: Síndrome de Wilson. Cuando el año pasado se conoció su caso, fueron muchos los que aportaron para cubrir los gastos de la medicación y hasta se jugó un partido a beneficio en la cancha de Gimnasia y Esgrima La Plata, a la que asistieron varias figuras. El efecto catarata de que Maxi necesitaba “parar la pelota” de esta tragedia no demoró en llegar y el 2015 trajo manos: dirigentes de Atlanta, donde también jugó, se acercaron a su casa y se pusieron a disposición; el plantel de Patronato de Paraná firmó dos cartas dirigidas a Futbolistas Argentinos Agremiados y a la Asociación del Fútbol Argentino, solicitando apoyo y colaboración en la lucha que sostenía la familia Kondratiuk. Gimnasia, su club, organizó el 6 de julio de 2015 un partido benéfico, con shows y sorteos: Honrar la vida; las estrellas del fútbol junto a Maxi, era el lema, y participaron figuras como los mellizos Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, Enzo Francescoli, Oscar Ruggeri; otros ex jugadores como Guillermo Sanguinetti, Navarro Montoya, Gonzalo Vargas, Troglio, Fernando Monetti, Franco Niell, Fabián Rinaudo. Los Amigos de Maxi se midieron con el equipo de Gimnasia y cinco mil personas dijeron presente. También el básquetbol, con un cuadrangular del que participaron Hogar Social Berisso, Gimnasia y Esgrima, Juventud y Meridiano V aportaron en la cruzada. Además, alumnos de la Escuela Técnica 1, de Berisso[2], diseñaron un software de voces y señas para “devolverle la voz“.

Esta enfermedad no tiene cura. Sólo se intenta que el daño causado sea el menor posible. Una de las soluciones a futuro deberá ser un trasplante de hígado, pero la familia afirma que se convirtió en una necesidad de plano secundario: la prioridad es el problema del habla y la ayuda neurológica. La medicación que necesita el ex futbolista es proveída por el Ministerio de Desarrollo Social. Sin embargo, no tiene obra social y la familia afronta actualmente un gasto de alrededor de $20.000 mensuales, principalmente por el cuidado domiciliario y la atención médica con un traumatólogo, un kinesiólogo, una fonoaudióloga y tratamiento de toxinas trimestral. Como los cuidados cada vez deben ser más exhaustivos y la economía se complica aún más, saben que este gasto irá aumentando a lo largo de los meses.

La idea nació porque un día pensé: ‘Me pasó absolutamente de todo, ¿y si lo cuento?’. Al tiempo me convencí de que podía y le di para adelante con el proyecto, a pesar de que no tenía ninguna experiencia en esto de escribir“.

Kondratiuk refleja con palabras la grandeza que lo envuelve: “¡Estoy feliz! A pesar de estar en una silla de ruedas y sin poder hablar, tengo lo que más quiero: gente que me ama y esta iniciativa que me llena de energía y me tiene muy entusiasmado“.

Las páginas del autor también movilizan, incluso desde su introducción: “Van a leer un relato que tiene dos caras y vivencias: la amarga y la dulce. Y yo me quedo, obviamente, con la dulce. Porque pese a todo soy feliz y quiero hacer referencia a lo que esta palabra significa para mí. Ni más ni menos que tener una familia, amigos que te banquen y alguien que te ame. Yo tengo todo eso. No necesito nada más”. Y agrega, repleto de esperanza: “Espero que al leerlo, disfruten tanto como lo hice yo al escribirlo“.

Cómo ayudar

Sus hermanas y amigos, comenzaron una campaña para colaborar con Maximiliano. A través de las redes sociales, como Facebook (Ayudemos a Maxi) y aquel que desee colaborar con la familia y los amigos puede comunicarse a través del mail ayudemosamaxi@gmail.com o a través de la fan page “Ayudemos a Maxi”.

Y, por supuesto, dejo a disposición mis redes para hacerle llegar cualquier granito de arena o contacto en alguna Editorial para poder acercársela a este gran luchador. Muchas gracias.

Recuerden que pueden escuchar mi columna todos los martes a las 16.45 hrs  en el programa NUNCA ES TARDE (Lun.-Vier. de 16 a 18 hrs) de Facundo Flores y Federico Carestía que se emite por RADIO X5 FM 91.3 de La Plata, o desde internet: http://www.X5radio.com.ar

¡Gracias por seguirme, comentar y compartir! Hasta la próxima❤

Referencias: Máximo Randrup – La Nación Deportes – www.diezmas.com – Chavo Fucks – Maximiliano Kondratiuk – Diario El Día

[1] Ex jugador de Gimnasia y Esgrima La Plata y San Martín, de San Juan (7 partidos en primera división), que también pasó por Atlanta, Villa San Carlos y el ascenso italiano.

[2] Crearon un software a medida del ex futbolista que -mediante una tablet- le posibilitará comunicarse con todo el mundo simplemente tocando una opción en la pantalla. Los chicos de 7º año de la orientación Informática este año inventaron, con la guía del profesor Gastón Galimsky, una aplicación para celulares y tablets que les permite a los sordomudos ponerle voz a sus deseos y necesidades: sólo deben clickear sobre aquello que quieren decir y el aparato lo repite alto y claro.

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5 pensamientos en “La historia de Maximiliano Kondratiuk – Columna emitida en Nunca es Tarde

  1. Hola, Muy emocionante la columna y fuerzas para Maxi,ojalá encuentre una editorial que publique su libro.
    Felicitaciones y hasta la próxima columna.
    Un beso
    Cata

    • Uufffff, Cata, si supieras lo que me ha movilizado esta historia… Creo que se nota en mi voz, a medida que voy contando el sueño de Maxi. Muchas gracias y apoyemos todos compartiendo y haciendo boca a boca que tengo fe que se le cumplirá. Beso ❤

  2. Pingback: “Es el proyecto de mi vida y lo estoy disfrutando mucho. Ojalá que sea un ejemplo para todos aquellos que se quejan de cosas banales; que sepan que hay muchos que la peleamos e igual somos felices“. La historia de Maximiliano Kondratiuk –

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