Violentómetro – La violencia se mide

Sí. La violencia también se mide. Ayer como hoy, la violencia está presente destruyendo sueños, dejando orfandad a su paso y exigiéndonos que alcemos la voz. En mi caso, desde las letras, desde la educación de mis hijas o en la diaria que me toque estar. Tuve el privilegio de investigar y elegir escribir sobre las luchas feministas del siglo pasado y los derechos femeninos para mi novela MALEVAS, y las vidas de aquellas luchadoras me demostró que no avanzamos demasiado en cuanto a ese “violentómetro”. Eso me interpeló desde distintas perspectivas y así nació Camelia, su protagonista, que casi muere a manos de alguien que se suponía la amaba. Aunque, años antes, Ximena de mi novela TE DESEO, me había conducido por su camino resiliente, su “cruzar el puente”, luego del abuso parental que había soportado. No es fácil, nos tocó a todas, le pasó a nuestras amigas y familiares… Te abrazo fuerte y ojalá pueda contribuir un poco, desde este post o desde mis novelas y publicaciones, a que “midas” lo que te pasa, o a tu alrededor. No lo olvides: somos sobrevivientes. 💪💜

Pd: La foto la saqué hoy, en mi caminata matutina, pero salió cortada porque había mucha gente y por respeto al distanciamiento social por el COVID-19.

Fragmento “MALEVAS Conquistadoras del Plata” – Natalia Di Virgilio:
“Se acercó hacia mí, acarició mi mejilla y le corrí la cara. Sus ojos eran dos cuencas vacías, oscuras, sin emociones. Me tomó desde el cuello y me tiró al piso. —¡Pensé que ibas a quedarte callada, hija de puta! Te di la posibilidad de hacerme el otario, de mirar para otro lado… —Comenzó a sacudirme de los pelos y a arrastrarme hasta los pies de la cama. —Tuviste que hacerte la valiente, ¿no? —Su cara descendió hasta la mía y me sonrió con maldad. No paraba de darme patadas contra la panza, haciendo que mi cuerpo sin fuerzas chocara contra el mueble. Levanté la vista como pude para ver su espalda y su pose omnipotente. El olor metálico de la sangre y el odio que siempre se respiró en esta habitación me dieron el empujón que faltaba para hablar. (…) Porque entendí que las que callamos obtenemos más muerte y desprecio.”

“MALEVAS Conquistadoras del Plata” acompañando el Festival de Lecturas 2020 en Córdoba

Aprovechando el Festival de Lectura 2020 que se está llevando a cabo en Córdoba, como miembro de SADE y desde su prestigiosa filial Deodoro Roca de esa capital, agradezco la invitación para compartir la lectura de mi novela “MALEVAS Conquistadoras del Plata” en tiempos de festival. En esta ocasión, recorreré distintos párrafos de MALEVAS, hablando de la infancia de Alfonsina y sus comienzos en la escritura, las condiciones ruinosas de los conventillos y la huelga de inquilinos de comienzos del 1900 y de la promulgación de los derechos femeninos en 1926.

El objetivo principal siempre es disfrutar de la lectura, viajar con el corazón hacia otras épocas y compartir de manera virtual desde las lecturas, a pesar de estas particularidades momentáneas que nos tocan vivir.

Con la complicidad de Alfonsina Storni y Benito Quinquela Martin, la pasión, el deseo y las ansias de libertad romperán con los prejuicios de un amor prohibido. Esta novela coral busca recuperar la memoria de las grandes mujeres de la Argentina del siglo XX. Un amor inesperado atravesado por el tango, la prostitución, la década infame y la ilusión de los inmigrantes que buscaban las oportunidades en una nueva tierra… ¿Te vas a resistir?

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Cómo se gestó el voto femenino argentino – 11 de noviembre 1951

Hoy se conmemora otro aniversario del sufragio femenino en Argentina. En mi novela “MALEVAS Conquistadoras del Plata” hablo de Storni, Lanteri, Rawson, Moreau de Justo, Ocampo y otras feministas que apuntalaron “el proceso de emancipación y reivindicación de la mujer en nuestro país, el cual inició en 1926 con la derogación de la absurda norma que la convertía en incapaz. El 23 de septiembre 1947, en Argentina, fue promulgada la denominada Ley de Enrolamiento Femenino N° 13.010, la cual se puso en práctica en las elecciones del 11 de noviembre de 1951, en la que votaron 3.816.654 mujeres. Aquel 11 de noviembre de 1951 por primera vez las mujeres votaron legalmente en nuestro país. Tras incansables años de lucha, pudieron expresar su voluntad en las urnas.”(…) en letra apretada una historia larga de luchas, tropiezos y esperanzas. Por eso, hay en ella crispaciones de indignación, pero también alegre despertar de auroras triunfales. Y esto último, que traduce la victoria de la mujer sobre las incomprensiones, las negaciones y los intereses creados por ciertas castas ante nuestro despertar nacional.” Es decir, fue el logro de todas las que también habían luchado durante medio siglo por instalar y concientizar ese clima de que las mujeres vivían una injusticia que no debía continuar. Para comprender el pasado es necesario conocerlo desde todas las aristas posibles, porque, de lo contrario, la historia que solo se escribe con una voz se convierte en dudosa. Y no hablo de “reescribirla”, sino de hacerla más rica. ¿Qué pasaría si las historias llevaran nombre de mujer? ¿Qué pasaría si quienes lucharon por nuestro presente nos dieran nuevos ojos para mirar/entender? Te invito a iniciar este viaje juntos para expandir miradas, intentando derribar prejuicios y ser parte de esos hombres y mujeres que ayuden a la deconstrucción de ciertas normas y convencionalismos.” (Fragmento perteneciente a “MALEVAS CONQUISTADORAS DEL PLATA” – Natalia Di Virgilio)